tiempo en Fontanar

9/7/15

TANGOS DESDE EL AIRE

Con esta película realizada por Ángel Sánchez  abrimos la Velada Literaria de este año.

8/7/15

LA MAGIA DE LAS PERSONAS... V VELADA LITERARIA "LA MALETA DEL TÍO PACO"

A ver...por dónde empiezo. Han sido tantas sensaciones, tan intensos estos días que tengo que ordenar todas las vivencias , casi- casi hacer un listado de emociones para dar forma a todo lo vivido.
Los días y horas previas a la llegada de los escritores y participantes ,actores, jurado, bailarines... son agotadoras, más que nada porque hasta que no llegan no estamos tranquilos...-¿Por donde vais?,-¡Ay Rosa, que estamos en medio de la nada! - ¡¡Dios mío, ya se nos han perdido los actores y bailarines que vienen en el mismo coche!! -Que no cunda el pánico, tranquilos, reubicaros , ¿no os habréis ido a Fontanar de Guadalajara, no?....
-Por favor, alguien que le "pille de paso" Jerez y pueda recoger a la ganadora, que está por allí trabajando este finde...¡Yo puedo! ¡genial!, que a la ganadora se la trae el sobrino del tío Paco  que viene de Cádiz...Tenemos otro miembro del Jurado  y una participante sin vehículo , están en Málaga ¿Alguien que las traiga?¡ Solucionado también! ¡Ah,  y las cantantes!, apunta en la agenda que tenemos que recogerlas en Baza a las doce...los demás bien, no? -Sí- el cuarto clasificado ya viene de camino desde Segovia, El ganador del último certamen llegará mañana, desde Madrid, Oye, el chico de la ganadora que viene en avión Barcelona-Granada y luego se alquila un coche ¿ha llegado ya?- Síiii , que dice que ya está en la rotonda del toro...etc etc etc....
Cuando por fin están todos ubicados, el corazón se ralentiza pero a la vez comienza a latir intensamente porque empezamos a conocer a personas extraordinarias, entrañables, buenas, comprometidas en este proyecto y deseando compartir todas las horas que nos quedan hasta la Velada Literaria. Y no hay mejor magia que esa, el encuentro entre personas unidas por inquietudes afines, ya sea la literatura, el teatro, el baile, la música...en definitiva el arte, la cultura.
Los casi cuarenta grados a la sombra (y cuarenta y cinco al sol, tenemos la ola de calor encima) no nos amilanaron a la hora de recorrer el entorno.Una parada en el Puente de los ojos ya es tradicional,
visita obligada también es el Pantano de la Bolera y la Cueva del agua..

A las siete de la tarde llovía con fuerza...¡¡Ehhh cubrid el escenario, las luces, los micros...!! -tranquilos, que esto pasa, es solo una tormenta de verano- decía para fuera mientras para adentro musitaba ¡¡por favor que escampe, que escampe ya!! y escampó...por fin.

A las ocho ya estaban listos todos los colaboradores de ese pasaje tan especial, una calle arrabalera en la que los espectadores se encontraron a un grupo de bailarinas dispuestas a enseñarles unos pasos de tango, más adelante una figura imprescindible , "El escribiente de sueños", dispuesto a escribir todo lo que le pidieran.También en ese mágico arrabal no pudieron faltar dos personajes inigualables en la historia de los tangos y boleros, Carlos Gardel y Antonio Machín que firmaron autógrafos a un numeroso público...

Y llegó la hora de la Velada, la noche serena, las estrellas en el cielo, el sonido del Caño de San Antonio. Con "Tangos desde el aire", una película realizada por Ángel Sánchez comenzamos la Velada. Todo se desarrolló fluidamente (alguna "cosilla" técnica, pero ya no me acuerdo) ante un público muy entregado al espectáculo que le ofrecimos, donde la literatura , la música, la danza  el teatro  y las marionetas se fusionaron en una noche mágica.

¡¡GRACIAS!! a todos los que nos ayudasteis  a que fuera posible. No digo nombres, porque seguro me olvidaré de alguien, prefiero que cuando leáis estas letras os reconozcáis y podáis decir ¡yo fui uno de ellos!

Todo lo que hemos  compartido ya está en ese espacio de nuestra memoria donde se guardan los momentos más especiales de nuestra vida.


La maleta del tío Paco es mucho más que un certamen, mucho más que una Velada, es una especie de imán (no sé explicarlo mejor) que atrae y une a personas que están en la misma sintonía,  y eso genera toneladas (no sé como medirlo mejor) de energía de la buena. ¡¡¡¡GRACIAS!!!

27/6/15

"CASAS-CUEVA-TROFEOS"



Estas "casas-cueva-trofeos" las he pintado para entregar a los finalistas de un concurso de relatos muy especial ¿Qué concurso será?...pues uno donde todo se organiza de forma muy "casera"...
¿Qué tenemos?, pues tenemos una casa-cueva, piedras, muchas piedras, entusiasmo, amor por la literatura, el arte, la naturaleza, buenos amigos, ganas de hacer más buenos amigos...eso es lo que tenemos. Y si todo eso lo metemos en una coctelera y agitamos bien, conseguimos  una deliciosa bebida para saborear en compañía...el concurso de relatos "la maleta del tío Paco" y su inseparable Velada Literaria.
No sé por qué me ha salido esto, será porque mientras escribo me tomo un Gin tonic de London nº 1   y Nordic blue, una combinación perfecta recomendada por Carlos Garrido, ganador del anterior Certamen y gran conocedor del mundo de las Gines y las tónicas.
Por dónde iba...pues eso, que ya están preparados estos trofeos y que tenemos la Velada Literaria muuuy cerquita, el próximo sábado nos vemos en El Caño de San Antonio, en Fontanar ¡NO FALTÉIS!

17/6/15

PREPARANDO LA VELADA

Ya tenemos   la  V Velada Literaria  detrás  de la esquina y aquí estamos dándole vueltas a la cabeza…  intentando colocar cada pieza del puzle en su lugar y que nada se descuadre, procurando organizarlo todo con claridad, calidad y calidez, porque si logramos que funcionen estas tres ces, ¡éxito seguro!.No es fácil, creedme, pero merece la pena conseguir que el público siga sorprendiéndose cada año con la puesta en escena que creamos, siempre en función del tema del concurso. En este caso serán los tangos y boleros los protagonistas de la recreación de un ambiente en el que  la música de estos dos géneros  será el  hilo conductor de la noche. Y para conseguir esta puesta en escena contamos como siempre con colaboradores que aportan todo su arte para que  la Velada sea mucho más que un evento donde se leen relatos…no nos olvidamos de que es una Velada Literaria y la literatura su protagonista, pero se unen otros elementos que le aportan  un brillo muy especial: la música, la danza, el teatro y hasta el cine hacen de la Velada Literaria “La maleta del tío Paco” un evento que a nadie deja indiferente.´
Comenzaremos como siempre con la proyección  (estreno riguroso) de un vídeo de nuestro incondicional colaborador Ángel Sánchez. En él veremos “con otros ojos” el maravilloso paisaje que nos rodea…
                 
En esta quinta edición, la Rambla de Fontanar se convertirá en un pasaje salpicado de personajes, música  y acciones que nos transportarán a los arrabales …¡pero qué hago! Estoy desvelando demasiado…y una Velada desvelada no tiene ninguna gracia. ¡Mejor venid y disfrutad de la noche!.
¡Ah! y ¡cómo no! contaremos con la presencia de la ganadora de este año, Rosa María Alcalá (Barcelona), y los finalistas: Paloma Hidalgo (Madrid), Juan Andrés Saiz (Segovia), y el ganador de la cuarta edición Carlos Garrido (Madrid).
Es una suerte poder contar con todos ellos, procedentes de puntos tan diversos del mapa. Nos sentimos afortunados por conseguir que “La maleta del tío Paco” se haya convertido en un punto de unión para todos los concursantes que deciden compartir esta propuesta.
Gracias a todos los que colaboráis con nosotros en el desarrollo de la Velada y al Ayuntamiento de Pozo Alcón por su implicación, apoyo y confianza en este proyecto.
La V Velada Literaria comenzará a las 21,30 y acabará …..eso ya no se sabe.

¡Os esperamos! Estáis todos invitados a compartir una noche mágica...

11/6/15

4º CLASIFICADO: "DAME TUS MANOS, VEN, TOMA LAS MÍAS". AUTOR:JUAN ANDRÉS SAIZ GARRIDO


Jueves, 12 de mayo de 2005. 11,25 de la mañana. Me encuentro en la puerta de embarque D-58 de la Terminal 2 del aeropuerto de Barajas, a la espera de tomar un vuelo con destino a la isla de Gran Canaria. Entre el denso trasiego, fijo la mirada en una figura menuda, un bigote universal, un pelo blanco inmaculado... ¡Es Gabriel García Márquez! Y va a pasar cerca de mí.
En el corcho de una sala del Servicio de Urgencias de Atención Primaria de Segovia, la doctora Carmen Castaño ha pinchado una cita que habla de las ocasiones perdidas: “Uno recordará siempre a la muchacha a la que nunca declaró su amor, al grupo que nunca oyó tocar en directo, al ponente al que no se acercó... La lista se hará muy larga, pero hay que evitar que lo sea demasiado”. Por timidez, inseguridad o pudor, han sido muchos los momentos importantes que no supe atrapar al vuelo; y tengo la convicción de que la vida se resume a cuatro emociones… y poco más. Esta vez no; hoy no me quedo parado, viendo cómo se me escapa otra vivencia irrepetible.
Con respeto ceremonioso, me lanzo: “Don Gabriel, maestro, ¿me permite que estreche su mano?” Clavo mis ojos en los suyos y aprecio, según extiende sus brazos, que acepta mi ruego. A partir de aquí me dejo guiar por el lenguaje de los ojos y no presto atención a los detalles formales: no sé si viste camisa o chaqueta, si lleva bolsa de viaje o maleta, tampoco me fijo en quién le acompaña... Sin escalón intermedio, me tiro de golpe al trato cálido y cercano: “Gabo, compañero, no sé cómo darle las gracias por haberme llenado la cabeza de sueños y marcarme la senda por la que camina el universo de las palabras. Siempre que tengo algo que contar, escribo.” Y, como un torrente, le hablo de una fiesta singular en Panamá, con Omar Torrijos como anfitrión, Felipe González, Enrique Sarasola, el Negro Betancourt y él mismo.
-Eso fue en El Farellón, la residencia de Omar ¿Y usted dónde estaba para conocer ese suceso?
-¡Qué más hubiera deseado yo que haber estado allí, maestro! Me lo contó Enrique Sarasola, y Felipe González completó algunos detalles.
Con sonrisa amable, le pregunto si sigue enfadado con Felipe, y no se incomoda: “No he tenido tiempo de estar con él, le veré en el próximo viaje”. Deduzco, pues, que ha estado en España y que va a tomar un vuelo de regreso a Colombia o a su residencia habitual, en la ciudad de Méjico. Me complace que la aireada distancia entre ambos no sea tal. Brevemente, lamentamos la reciente muerte de Sarasola; y ahora es el escritor quien me pregunta: “¿Conoció usted a ese indiano? Era un personaje singular; tenía gracia cantando boleros”.
-Ya lo creo, maestro, durante un tiempo nos reímos mucho juntos; en cualquier sobremesa, sobre todo si había alguna mujer bella de por medio, le gustaba rematar con aquello de “"Túúúú me acostumbraste/a todas esas cosaaaaaaaaas”. No necesitaba orquesta ni micrófono, le bastaba con un mechero o un vaso vacío. Me consta que también cantó en la velada de Panamá. Me la contó tantas veces y con tanta pasión que podría recrearla en un par de minutos. ¿Le importuno?
-No. Aún tengo tiempo para el embarque; me despierta curiosidad saber cómo recordaron aquello esos dos huevones. Le escucho.
-Según me contaron, fue en mayo de 1979, después de que Felipe González cogiera un tremendo rebote y dimitiera como secretario general del PSOE, en un congreso del partido bastante movido. Al día siguiente, se marchó con Sarasola a Panamá, donde les esperaba Omar Torrijos; usted apareció a los pocos días, procedente de La Habana, con sendas cartas de Fidel Castro para Omar y Felipe, y cargado de regalos: una caja con seis botellas de Havana Club y otra de Cohíbas.
-Cierto; los habanos llevaban la bandera de Panamá y el nombre de Torrijos en la vitola. A Fidel le ha gustado siempre cuidar esos detalles con su gente cercana. El ron era un añejo, reserva especial.
-Sigo, Omar andaba entonces rematando los flecos del tratado del canal con los Estados Unidos y estaba muy contento con el resultado. Organizó una cena en su residencia del Farellón, donde entre todos le pegasteis un buen repaso a Felipe para que retomara cuanto antes la dirección del PSOE, en especial Betancourt, el secretario de Torrijos, que era un tipo muy agudo para los análisis políticos.
Tras los postres, el anfitrión levantó una copa de champagne y formuló el deseo de poder ver a su “ahijado” Felipe como presidente de España; el segundo brindis fue para que usted recibiera pronto el Nobel. Luego, usted entonó un son cubano y se marcó unos pasos de baile, simulando, con la parte delantera de su camisa cimbrear a una imaginaria pareja. Ahí le dieron a Sarasola que, a falta de micrófono, tomó una copa vacía de la mesa y comenzó a cantar un bolero de Lucho Gatica: “Dicen que las distancia es el olvidooo…” Y antes de terminarlo, enlazó con otro de Nat King Cole, imitando su voz y sus gestos: "Ansiedad, de tenerte en mis brazos/musitando… palabras de amor”. 
En la terraza, unas camareras preparaban un buffet con bebidas. Betancour se apartó a un sofá para seguir hablando con Felipe, que encendió un Cohiba. Omar se pasó al añejo cubano. Usted se dirigió a una de las camareras y, tomando sus manos, le cantó meloso y grave: "Dame tus manos, vennn, toma las míííaasss..." Sarasola completó el peculiar dúo: "Que te voy a confiaarrr las ansias míííaasss..."
-No va usted muy descaminado. Poco más o menos, así ocurrió, aunque hubo más boleros; una vez que el pendejo de Sarasola empezaba a cantar, no tenía freno. Me agrada recordarlo.
-¡Seguro! Él me dijo que entonces usted dejó de simular el baile con su guayabera y atrajo con ceremoniosos ademanes a la otra camarera, para embarcarla en la danza del acaramelado bolero, al tiempo que le susurraba al oído: "Y esas palabras sooon:/¡Cómo me guussstaasss!"
Mientras tanto, los destellos de una tormenta comenzaron a iluminar las aguas del Pacífico. De repente, comenzó a llover con sonora intensidad. Omar y usted se animaron mutuamente a bañarse. Tras unas bromas sobre quién tenía mayor necesidad de espabilar la borrachera, Omar, que era mucho más corpulento que usted, le cogió en brazos y le llevó en volandas hasta la playa. Después de algunos chapoteos y despojarse de las guayaberas, regresaron ambos dando atropelladas zancadas por la arena. Al llegar a la pradera, se dejaron caer, boca arriba, con los brazos extendidos. Cantaron y rieron durante unos minutos, como si la cálida lluvia recargara sus sobradas dosis de felicidad y alegría. Sarasola, desde el porche, contemplaba el espectáculo y apuraba su enésimo "cubalibre".
Al día siguiente, los españoles regresaron a España. En septiembre, Felipe fue elegido de nuevo secretario general de su partido, en un congreso extraordinario. En 1981, la avioneta de Torrijos se precipitó inesperadamente en la jungla, muriendo los seis ocupantes. En octubre de 1982, el PSOE ganó las elecciones generales por mayoría absoluta. Ese mismo año, en diciembre, usted recibió el Premio Nobel de literatura; y a pesar de la rigurosa etiqueta sueca, se presentó al solemne acto ataviado con el tradicional liqui liqui colombiano. Betancourt no pudo llorar la muerte de su compadre Omar ni celebrar en 1982 los días de gloria de Felipe, en Madrid, y de usted, en Estocolmo, pues murió en 1980, cuando su cirrosis hepática se le complicó con un fulminante tumor de páncreas.
Sarasola falleció hace poco más de dos años, a causa de las metástasis de un cáncer de vejiga, aquí, en Madrid. Cuentan los sanitarios del Rubert Internacional que no paró de cantar boleros hasta el final.
-Así es, desgraciadamente; ya sólo quedamos Felipe y yo. La vida es muy corta.
Mira su reloj. Antes de que esboce la obligada despedida, me anticipo y cuido mi adiós: “Que los Dioses te den mucha salud, compañero”. Me inclino con la intención de asir sus dos manos, pero enseguida se suelta para darme un abrazo cálido, al que me entrego. A un par de metros, Marisa ha contemplado la entrevista y luego ríe, con gesto cariñoso, al verme tan nervioso e iluminado.
Una vez acomodado en el asiento del avión, estoy como ausente, flotando en una nube y reviviendo mentalmente cada detalle del encuentro excepcional. Antes de despegar, no puedo frenar el impulso de llamar con el móvil a un escritor amigo, para compartir con él la emoción.

Gran Canaria es una isla de ensueño, que baila entre lo real y lo fantástico, algo así como el Macondo mágico de Cien años de soledad, fruto del genio creador de García Márquez. La isla ha cambiado y nosotros también, pero eso no impide que Marisa y yo, treinta años después de nuestra luna de miel, volvamos a ser razonablemente felices durante estas cortas vacaciones. Corrijo a Joaquín Sabina cuando en uno de sus boleros canallas dice: “En Macondo comprendí/que al lugar donde has sido feliz/no debieras tratar de volver”.